Cómo montar una clínica “anti-aging”


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Con los tiempos de crisis económica que corren, uno debe agudizar el ingenio para encontrar su oportunidad de desarrollo económico y laboral. Por eso, es en tiempos de crisis cuando los empresarios de la charlatanería y las pseudociencias proliferan como setas en Otoño. Teniendo en cuenta el eterno deseo humano de enfrentarse al envejecimiento, no es de extrañar que nos encontremos con la proliferación de lo que se están dando en llamar “clínicas anti-aging”, así con la palabra envejecimiento en inglés, que suena más sofisticado y chick.

La Sociedad Española de Medicina Antienvejecimiento y Longevidad (¿sí, a que suena guays?) es un grupo de clínicas médicas especializadas en medicina estética y/o charlatanería pseudocientífica a base de supuesta medicina alternativa (que ni es medicina, ni es alternativa). Por supuesto no hay que imaginarse que detrás de este nombre tan rimbombante vaya a haber nada relacionado con ciencia, ni investigación, ni terapias serias que hayan demostrado su eficacia, si no toda una serie de palabrería esotérica y términos pseudocientíficos con los que intentar colar a los incautos la promesa de bienestar, salud y retraso del envejecimiento.

Referencias exóticas y milenarias siempre quedan muy bien

No vamos a entrar a discutir los aspectos relacionados con la medicina estética, claramente fuera del objetivo de este blog, pero es interesante echarle un vistazo al circuito de clínicas antienvejecimiento que proliferan por nuestro país. Bajo nombres tan altisonantes como “Centro Internacional de Avances Médicos” o “Instituto Andaluz de Medicina Antienvejecimiento”, con resonancias a centro médico y de investigación institucional, o más alternativos y esotéricos como “Antiaging Madrid” o “Biosalud”, existen clínicas privadas formadas por médicos que dicen poseer una especialización en tratamientos antienvejecimiento, que normalmente consisten en diplomas autoconcedidos en terapias de muy dudosa (o directamente nula) eficacia.

Así que ya sabe, si le interesa montarse un chiringuito anti-aging, siga los consejos siguientes enumerados en el decálogo de la clínica anti-aging, pero trate por todos los medios que no le entre la risa y permanezca con el rictus inalterado:

(advertencia, cualquier parecido con afirmaciones hechas por clínicas anti-aging en sus webs, no es mera coincidencia.)

1- Escoja un nombre grandilocuente como “Instituto Médico Europeo Antienvejecimiento” o cool tipo “Medicina Biológica Anti-Aging”.

2- Anuncie para quién está destinada su clínica: Para todos aquellos que deseen prolongar su vida activa, mejorando su capacidad física y mental, mejorar su equilibrio interno, liberarse de temibles toxinas y del estrés, restablecer el balance energético, retrasar los signos del envejecimiento y evitar las enfermedades asociadas al mismo y el declive inmunológico, y reforzar las defensas naturales. Todo ello gracias a tratamientos personalizados que integren todos los parámetros biofísicos, energéticos y emocionales individuales, basados en las más avanzadas técnicas de la medicina anti-aging y los métodos naturales. Por supuesto no estará de más hacer referencia a la Medicina Tradicional China, la Ayurvédica Hindú y la Tibetana. Que éstas se empleen en sitios donde la gente se muere más y más pronto no será problema; cuenta el espíritu, no la eficacia.

"Encantados de cobrarle"

3- Establezca claros sus principios, que no pueden ser otros que: Estudiar al individuo desde una perspectiva global, holística, estableciendo un diagnóstico único y personalizado que trate el cuerpo humano como un todo, teniendo en cuenta su estado anímico, situación cósmica y balance energético (y solvencia económica, claro).

4- Es clave que repita siempre y en todo lugar que sus métodos están científicamente avalados por los más prestigiosos centros universitarios internacionales y los investigadores que se encuentran en la frontera del conocimiento internacional en las causas y los tratamientos del envejecimiento, aunque todos sus métodos diagnósticos y terapéuticos estén al margen de la ciencia y hasta del sentido común.

Chequeo bioenergético, no sirve para nada, pero tiene una pinta ...

5- Debe presentarse como un equipo interdisciplinar de amplia formación (para ello cree títulos y ¡autoconcédaselos!) desarrollando programas integrales específicos, con el objetivo de mejorar la calidad de vida, eliminar el estrés y los signos del envejecimiento.

6- Ofrezca diagnósticos basados en:

  • – Pruebas biofísicas
  • – Bioaging
  • – Chequeo bioenergético
  • – Test de intolerancias alimentarias (esto está muy de moda, cualquier alimento que se le ocurra puede dar positivo y siempre se le puede culpar de todos los males)
  • – Análisis de la composición corporal
  • – Monitorización de calorías consumidas
  • – Análisis de la edad biológica frente a la cronológica (por supuesto el resultado siempre será negativo en contra de la biológica)
  • – Análisis del desequilibrio biofísico-energético
  • – Análisis de radicales libres para saber el grado de estrés oxidativo
  • – Análisis del potencial antioxidante
  • – Perfil hormonal

7- Enumere las terapias disponibles, malo será que alguna no convenza a algún incauto. Algunos ejemplos a ofrecer:

  • – Suplementación natural (ya sabemos que natural es sinónimo de bueno)
  • – Dietética y nutrición (cuanto más absurda la dieta, más efectiva; y más difícil de realizar y por tanto más fácil encontrar excusa a su falta de eficacia)
  • – Antioxidantes orales (además de los naturales, que serán muy buenos, pero siempre hay que echarles una mano con pastillitas que dan más beneficios)
  • – Suplementos nutracéuticos (palabra muy de moda que quiere decir productos que no han demostrado hacer nada, al menos bueno).
  • – Suplementos hormonales
  • – Autohemoterapia con ozono hiperbárico (¡cómo suena!).
  • – Medicina regenerativa a base de células madre (esto queda muy bien, que sale en el telediario todos los días).
  • – Medicina predictiva y genómica (super-tecnológico)
  • – Medicina ortomolecular
  • – Medicina espagírica, Flores de Bach, sales de Schüssler, o cualquier otra bobada homeopática que se le ocurra
  • – Biorresonancia: explique que todo en la materia viva produce corrientes eléctricas y emite ondas electromagnéticas propias que sirven para diagnosticar las enfermedades y, si se les da la vuelta, para restaurar el “equilibrio biofísico-energético”.
  • – Mesoterapia biológica, fitoterapia, enzimoterapia, oligoterapia, ozonoterapia, sueroterapia, …, invéntese su propia terapia con un nombre chulo seguido de –terapia, sea innovador hombre!

Para presumir, no es necesario sufrir

8- Todas las intervenciones han de anunciarse como inmunoestimulantes, detoxificantes, antiinfecciosas, revitalizadoras, regeneradoras, antioxidantes y, por supuesto, sin efectos secundarios.

9- Por supuesto únase a la Sociedad Española de Medicina Antienvejecimiento y Longevidad y asista a sus congresos anuales y a sus cursos. Allí podrá estar a la última de qué es lo que están vendiendo el resto de sus colegas y obtendrá títulos suficientes para empapelar las paredes del despacho de su clínica.

10- No hay diez en este decálogo, qué pasa, la clínica es mía.

Nota al margen: Me gustaría aprovechar la ocasión para recomendar el libro “La homeopatía, ¡vaya timo!” de Víctor-Javier Sanz, y en general toda la sensacional colección “¡Vaya timo!” editada por la editorial Laetoli.

La homeopatía, ¡vaya timo!” de Víctor-Javier Sanz.

ISBN: 978-84-92422-18-0

Actualización: Me recuerda Esther Samper (Shora) del sensacional blog MedTempus, que hace tiempo escribió ella también un “decálogo para crear tu propia medicina alternativa“. ¿Sorprendente similitud entre aquella entrada y ésta? Bueno, quizás no.

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