Esperanza de vida en el mundo


La actual esperanza de vida media en el mundo es de 68 años, pero existen diferencias abismales (de más del doble) entre los países con mayor esperanza de vida, como los 82,5 años de Andorra o los 82,1 de Japón, y los de menor esperanza de vida, como Angola con 38,2 o Zambia 38,6. Por continentes, la esperanza de vida media en Europa es de 78,4 años, la mayor, mientras que en África es tan solo de 49,1 años, la menor.

Sin embargo, como ya comentamos en la entrada anterior de introducción/presentación, el concepto de esperanza de vida al nacer puede verse distorsionado por la enorme contribución de la mortalidad infantil. Sin duda el índice de mortalidad infantil en países subdesarrollados es muy elevado comparado con el de los países que encabezan el desarrollo económico mundial, en donde dicho índice se ha rebajado en las últimas décadas hasta valores difícilmente superables. Aún así, la esperanza de vida media varía enormemente entre países y, echando un rápido vistazo a este parámetro a lo largo y ancho del mundo, uno puede inmediatamente observar una tendencia clara. El desarrollo económico está ligado a una mayor esperanza de vida de la población, puesto que son los países del primer mundo los que destacan en esperanza de vida.

Un sitio repleto de información interesante relacionada con la esperanza de vida en el mundo, causas de mortalidad, etc, presentada además mediante atractivos gráficos, es World Life Expectancy.

Clickar en la imagen para visitar el sitio World Life Expectancy

¿Tuvimos siempre esta esperanza de vida o ha cambiado a lo largo de los años? Uno podría suponer que la esperanza de vida es un parámetro intrínseco a la especie y que difícilmente puede variar. Más allá de la importante reducción en la mortalidad infantil que venimos comentando reiteradamente, la esperanza de vida media al nacer sí ha variado y lo ha hecho además de manera drástica. El factor que más evidentemente se puede asociar con el claro aumento de la esperanza de vida es, como inmediatamente muchos podrán suponer, el mayor desarrollo económico ligado al avance en las condiciones higiénico-sanitarias.

Si quieres “jugar” con un sensacional gráfico animado y recrear la historia de la variación de la esperanza de vida en 200 países de distintas áreas geográficas del mundo en función de su crecimiento económico durante los últimos 200 años, puedes hacerlo cortesía del espléndido Gapminder de Hans Rosling yendo aquí y moviendo la barra temporal situada en la base del gráfico hasta situarla en el año 1800. Pulsa “play” y déjate asombrar por esta maravillosa representación gráfica de la historia del desarrollo mundial.

Hans Rosling y su Gapminder

La cantidad de información que se resume y muestra en ese gráfico es tan enorme que pueden escaparse muchos detalles, por lo que es recomendable dedicarle tiempo (si se dispone de él, claro) para detenerse a explorar detalles particulares de países, áreas geográficas, periodos temporales, etc.

El mensaje básico de este gráfico animado es que el desarrollo económico de nuestra sociedad nos permite el acceso a mejores condiciones higiénico-sanitarias, y con ello, nos permite vivir más tiempo.

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Esperanza de vida


Los estudios sobre envejecimiento y longevidad están siempre aderezados de constantes referencias a un parámetro que, pese a su aparente sencillez, quizás pueda esconder algunos aspectos no tan evidentes. Nos referimos al término “esperanza de vida” o “expectativa de vida” y por ello creemos necesario detenernos mínimamente a observar con cuidado a qué nos estamos refiriendo con este término.

La esperanza de vida es la cantidad media de años que podemos esperar (“esperar” en términos estadísticos) vivir en función de los datos conocidos en ese momento del número de fallecimientos y las edades de los fallecidos en una población. Habitualmente se hace referencia a la “esperanza de vida al nacer”, pero bien podemos expresar también cuál es el número de años que podemos esperar vivir una vez cumplida una cierta edad.

Del hecho de que la esperanza de vida sea un valor medio y que habitualmente haga referencia al momento del nacimiento, surge una enorme dependencia de este parámetro con la mortalidad infantil. Es bien conocido que un índice de mortalidad infantil elevado condicionará de manera sustancial el parámetro de esperanza de vida, acortándolo de tal manera que puede generar una falsa impresión y dar lugar a confusiones. Así por ejemplo, si comparamos la esperanza de vida de un país africano como Burundi, 50 años, con la de un país europeo desarrollado como Suecia, 81 años, uno puede hacerse la composición mental (equivocada) de que en Burundi ser anciano equivale a tener alrededor de 50 años, o de que para un burundés alcanzar edades superiores a los 50 años es un hecho extraordinario. Una conclusión apresurada, resultado de un vistazo rápido a las cifras, puede hacernos pensar que los ciudadanos de Burundi viven 31 años menos que los de Suecia. Pero no es así. En realidad la distorsión fundamental procede del hecho de que la mortalidad infantil en Burundi es muy elevada comparada con la de Suecia, lo que disminuye la media considerablemente. Así pues, encontrar ancianos en Burundi es relativamente normal y no es cierto que los suecos vivan 31 años más que los burundeses.

Para una explicación más detallada (y mucho más acertada) de la distorsión causada por la mortalidad infantil en la esperanza de vida es recomendable echarle un vistazo a esta presentación del muy recomendable Gapminder de Hans Rosling.

Una vez introducido el concepto de esperanza de vida podemos preguntarnos ¿cuál es la esperanza de vida en el mundo? ¿varía la esperanza de vida en los distintos países? ¿y con el género? ¿qué factores alteran la esperanza de vida? ¿cómo ha variado la esperanza de vida a lo largo de la historia? Esperamos satisfacer todas estas preguntas en futuras entradas del blog.