Esperanza de vida


Los estudios sobre envejecimiento y longevidad están siempre aderezados de constantes referencias a un parámetro que, pese a su aparente sencillez, quizás pueda esconder algunos aspectos no tan evidentes. Nos referimos al término “esperanza de vida” o “expectativa de vida” y por ello creemos necesario detenernos mínimamente a observar con cuidado a qué nos estamos refiriendo con este término.

La esperanza de vida es la cantidad media de años que podemos esperar (“esperar” en términos estadísticos) vivir en función de los datos conocidos en ese momento del número de fallecimientos y las edades de los fallecidos en una población. Habitualmente se hace referencia a la “esperanza de vida al nacer”, pero bien podemos expresar también cuál es el número de años que podemos esperar vivir una vez cumplida una cierta edad.

Del hecho de que la esperanza de vida sea un valor medio y que habitualmente haga referencia al momento del nacimiento, surge una enorme dependencia de este parámetro con la mortalidad infantil. Es bien conocido que un índice de mortalidad infantil elevado condicionará de manera sustancial el parámetro de esperanza de vida, acortándolo de tal manera que puede generar una falsa impresión y dar lugar a confusiones. Así por ejemplo, si comparamos la esperanza de vida de un país africano como Burundi, 50 años, con la de un país europeo desarrollado como Suecia, 81 años, uno puede hacerse la composición mental (equivocada) de que en Burundi ser anciano equivale a tener alrededor de 50 años, o de que para un burundés alcanzar edades superiores a los 50 años es un hecho extraordinario. Una conclusión apresurada, resultado de un vistazo rápido a las cifras, puede hacernos pensar que los ciudadanos de Burundi viven 31 años menos que los de Suecia. Pero no es así. En realidad la distorsión fundamental procede del hecho de que la mortalidad infantil en Burundi es muy elevada comparada con la de Suecia, lo que disminuye la media considerablemente. Así pues, encontrar ancianos en Burundi es relativamente normal y no es cierto que los suecos vivan 31 años más que los burundeses.

Para una explicación más detallada (y mucho más acertada) de la distorsión causada por la mortalidad infantil en la esperanza de vida es recomendable echarle un vistazo a esta presentación del muy recomendable Gapminder de Hans Rosling.

Una vez introducido el concepto de esperanza de vida podemos preguntarnos ¿cuál es la esperanza de vida en el mundo? ¿varía la esperanza de vida en los distintos países? ¿y con el género? ¿qué factores alteran la esperanza de vida? ¿cómo ha variado la esperanza de vida a lo largo de la historia? Esperamos satisfacer todas estas preguntas en futuras entradas del blog.

3 thoughts on “Esperanza de vida

  1. No había visto aún escrita la expresión “expectativa de vida”, pero se parece más a la inglesa, lo cual ayuda a unificar criterios, creo.
    Por cierto, la expectativa o esperanza de vida de un país no siempre va en consonancia con su PIB, aunque esto último algo contribuye. España, por ejemplo, saca buena nota en este apartado, como Grecia… Japón también es un caso interesante. Se ve que en la semitropical isla de Okinawa hay muchos centenarios.

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