¿Está la religión en contra de la investigación antienvejecimiento?


En un reciente artículo publicado en el periódico de los profesionales sanitarios, Diario Médico, teníamos ocasión de leer las reflexiones de Vicente Bellver acerca de los últimos avances de la investigación biomédica del envejecimiento, aprovechando su participación en el curso de verano que la Universidad Católica de Valencia celebró este mes de Agosto en Santander, con la ponencia titulada “Aspectos éticos en la lucha contra el envejecimiento”.

Vicente Bellver es profesor de Filosofía del Derecho de la Universidad Católica de Valencia (UCV) y director general de Política Científica de la Generalitat Valenciana. Esto último refuerza la relevancia de sus opiniones en lo relativo a la investigación biomédica del envejecimiento, puesto que hablamos de un cargo público con poder para guiar el sentido y la dirección de la investigación científica en una comunidad autónoma del peso científico de la Comunidad Valenciana.

Foto de Vicente Bellver tomada de diariomedico.com

En el artículo, Bellver expresa su preocupación ante las investigaciones destinadas a descubrir las bases moleculares del envejecimiento y el potencial uso derivado de ellas, en búsqueda de estrategias e intervenciones para alargar la vida. Una de sus conclusiones es que “deberíamos imponernos la prohibición moral de extender la vida más allá de nuestro límite biológico”. Curioso concepto el de imponernos prohibiciones morales, puesto que cabría preguntarse la moral de quién o de qué ideología es la que debemos “imponernos”. Y curioso también plantear no extender la vida más allá de un supuesto “límite biológico”. ¿Quién define cuál es el límite biológico de la especie humana? ¿Qué límite biológico deberíamos usar, el de una persona de principios del siglo XX? Si analizamos las curvas de supervivencia humana y los datos derivados de expectativa de vida a lo largo del último siglo, observaremos un hecho apabullante: ¡hemos duplicado nuestra expectativa de vida! Vivimos ahora el doble que nuestros antepasados gracias a la mejora en las condiciones higiénicas y de alimentación, por un lado, y gracias de los avances de la medicina, por otro.

Aumento de la expectativa de vida a lo largo de los años

Asegura además que “pensar que podemos aspirar a ser inmortales es el inicio de la pérdida de la identidad humana, que se fundamenta en la idea de la muerte”. Sin embargo, si atendemos a la historia de la humanidad, yo diría que si algo distingue la identidad humana es precisamente su afán de superación de todos los límites, su inconformismo y rebeldía. Este espíritu nos ha llevado siempre a la búsqueda utópica de la Fuente de la Eterna Juventud como ideal máximo de victoria sobre la muerte. En contraposición, la aceptación sumisa de la muerte sólo se da en los individuos con convicciones religiosas, convencidos de la existencia de una vida espiritual infinita más allá de la muerte, exenta de los rigores de la enfermedad y del dolor, en definitiva, de la inmortalidad.

Más revelador resulta a continuación cuando propone que “es una ingenuidad empeñarse en negar tanto el dolor como la muerte”. No creo que la biomedicina esté intentando negar el dolor; creo que es una necesidad, y un deber, buscar métodos que permitan paliar el dolor y el sufrimiento de todas las personas. Cuando hablamos de envejecimiento y búsqueda de métodos que lo retrasen, estamos hablando fundamentalmente de proponer intervenciones que nos permitan evitar desarrollar enfermedades asociadas al envejecimiento que son las que causan sufrimiento de manera innecesaria, salvo que los gustos personales o las convicciones religiosas le lleven a uno a buscar el goce en el dolor; pero eso tiene un nombre, masoquismo.

Paciente de Hutchinson-Gilford

Existen además toda una serie de enfermedades de base genética denominadas de manera general progerias (como el síndrome de Werner, el de Hutchinson-Gilford, la dyskeratosis congénita, etc.) caracterizadas por un envejecimiento prematuro o acelerado, de consecuencias dramáticas. Los avances experimentales sobre las bases moleculares del envejecimiento que nos aporten potenciales vías de actuación antienvejecimiento, podrían traducirse en métodos efectivos de tratamiento para estas personas, con el consiguiente beneficio derivado para su salud.

Quizás resulte ilustrativo de la forma de pensar de Vicente Bellver atender a las opiniones formuladas por él mismo con anterioridad (y accesibles en la red) acerca de otros temas médicos o científicos, criticando la investigación con células madre embrionarias, rechazando el uso de la píldora postcoital, oponiéndose a la eutanasia, o en contra de la bioética laica. Sin duda toda una línea de pensamiento influida por una evidente ideología religiosa.

No vamos a negar la necesidad de un debate ético que derive en una correcta regulación y legislación de ésta y de cualquier investigación científica o procedimiento médico. Pero siempre es necesario hacerlo desde un enfoque que se desprenda de creencias religiosas personales (un punto de vista laico), por el bien de toda la sociedad, o estaremos retrocediendo a épocas inquisitoriales.

La investigación biomédica del envejecimiento busca entender las bases moleculares de un proceso que desemboca en patologías claras y definidas, que causan sufrimiento a la mayoría de la población. Los últimos avances científicos nos permiten afirmar que cumplir años no tiene por qué estar indisolublemente asociado a ese dolor derivado de las enfermedades asociadas al envejecimiento. Por lo tanto, es obligado profundizar en esos mecanismos y encontrar soluciones que nos permitan gozar de buena salud, también en los últimos años de nuestra vida.

Addendum: Para ahondar en la investigación en síndromes de progeria y su relación con el envejecimiento fisiológico del organismo, recomendamos la lectura del reciente artículo de revisión de Christopher Burtnet y Brian Kennedy:

Burtner CR, & Kennedy BK (2010). Progeria syndromes and ageing: what is the connection? Nature reviews. Molecular cell biology, 11 (8), 567-78 PMID: 20651707

6 thoughts on “¿Está la religión en contra de la investigación antienvejecimiento?

  1. Lo primero que quiero decir, es que Religión y Ciencia son posiciones totalmente antagónicas y que siempre les preocupó y en ocasiones (múltiples) persiguieron a todos aquellos que intentaron hacer cualquier tipo de avance científico (a mi me da la sensación que tienen miedo que se les desmorone el “tinglao” que tienen montado). Por otra parte el profesor de filosofía en el que se basa el artículo piensa y diserta desde una posición suficientemente sesgada como para que no sea capaz de discernir el proceso, y sobre todo la finalidad de las investigaciones que se están realizando, que no son para crear seres humanos perennes, sino para intentar encontrar soluciones a esas enfermedades que “limitan” la vida tanto en temporalidad como en otras serie de consecuencias paralelas como dolor, dignidad, etc.
    La comunidad científica debe de seguir en su intento de lograr “la fuente de la eterna juventud” al margen de filósofos, curas, cardenales, etc, ….. bueno “si DIOS quiere”

  2. Excelente reseña. Yo siempre me he preguntado… ¿Qué hubiera sido de la ciencia, hoy en nuestros días, si la religión nunca hubiera hubiera metido sus narices en ella; si Da Vinci, Copérnico y otros grandes pensadores de esas épocas hubieran tenido libre albedrío para desarrollar sus investigaciones? ¿Cuánto ha perjudicado el avance de la ciencia las creencias religiosas, y actualmente, el humanismo integral y una moralidad arcaica? ¿Cuanto bien se haría a la humanidad si se pudieran hacer los estudio de células madre embrionarias todos los días y no solo cuando parejas que se someten a una fertilización asistida donen sus embriones que sobran? En fin, poco a poco la ciencia se abre camino y va ganando la lucha contra ese pensamiento irracional de gente que cree que todo lo bueno nos cae del cielo.
    Saludos!

  3. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: En un reciente artículo publicado en el periódico de los profesionales sanitarios, Diario Médico, teníamos ocasión de leer las reflexiones de Vicente Bellver acerca de los últimos avances de la investigación biomédica del env…..

  4. Aqui no existe una idea sobre si Dios quiere o no. Si Dios existe es un ente aparte, ocupado en nuestras convicciones y de una realidad trastemporal, trasdimensional. Sobre la ciencia, debe avanzar hasta que los hombres puedan vivir jovenes, no importe la edad que tengan. Este es un primer punto, otro es la solucion de enfermedades como Hutchinson-Gilford, que afectan a la dignidad y salud del individuo. Ademas, las sociedades no pueden vivir bajo el yugo de una religiosidad, sabiendo que esa es una busqueda personal y no colectiva. Si se hace colectiva, terminaremos en un regimen de leyes abstractas y sin base factual.

  5. ¿Cómo es posible que un profesor de filosofía de una universidad católica privada, sea el mayor responsable de la política de inversiones públicas en investigación y ciencia en una comunidad autónoma?Esa es la cuestión…

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