Contra el cáncer, ¡sonría!



La importancia de la actividad física y social para una buena salud

La sabiduría popular siempre nos ha dicho que un entorno feliz y lleno de estímulos positivos aportaba beneficios para la salud. Las observaciones clínicas realizadas durante décadas también apoyaban los beneficios de un entorno rico en actividad física y vida social. Lo que no estaba tan claro es que este fenómeno tuviese una base molecular demostrable, que permitiese que su contribución pudiese ser medida y comprobada en condiciones experimentales de laboratorio. La ciencia básica es imprescindible para substanciar las observaciones clínicas, pues únicamente identificando la base biológica de los procesos que median la enfermedad estaremos en disposición de afrontar el reto de desarrollar terapias efectivas y exentas de riesgos.

Matthew J During, coordinador del trabajo

Un reciente artículo publicado en la muy prestigiosa revista Cell, nos ofrece las conclusiones de un estudio que decidió abordar esta difícil cuestión. En concreto, el grupo dirigido por Matthew J During, de la Ohio State Medical School y la Universidad de Auckland, decidió examinar el potencial beneficio que un “entorno enriquecido” puede tener en el desarrollo y la progresión tumoral. Para ello, los autores utilizaron diversos modelos de ratón modificados genéticamente que representan experimentalmente distintos tipos de cáncer, entre otros, cáncer de colon y melanoma. Sorprendentemente, los autores encontraron que los animales que fueron mantenidos en condiciones más complejas y ricas, desarrollaron tumores más lentamente y la supervivencia media incrementó sensiblemente. Estas condiciones de “entorno enriquecido”, fueron recreadas experimentalmente manteniendo a los animales en grandes jaulas con 18-20 ratones y diversos “accesorios” para su entretenimiento y cobijo, lo que se asemeja más a las condiciones óptimas de vida de un animal social como es el ratón. Los animales “control” fueron mantenidos en las condiciones habituales de laboratorio, unos 5 ratones por jaula estándar.

Modelo molecular del BDNF

¿Pero, cómo pueden las condiciones de vida de los ratones afectar molecularmente a su fisiología? Lo que los investigadores encontraron es que el entorno enriquecido aumentaba la expresión del gen para el factor neurotrófico derivado de cerebro (BDNF) en el hipotálamo de los ratones. El BDNF aumenta la actividad del sistema nervioso simpático y la activación de receptores β-adrenérgicos expresados por los adipocitos del tejido adiposo, lo que conduce a la disminución de los niveles en plasma de la leptina. Esta bajada en los niveles de leptina es apuntada por los autores como la responsable en última estancia de la mayor resistencia al desarrollo tumoral.

El sistema nervioso simpático es parte del sistema nervioso autónomo y está implicado en prepararnos para la acción, dilatando nuestras pupilas, aumentando el ritmo cardiaco y dilatando los bronquios. Dos de los mediadores químicos que ejecutan las órdenes del cerebro en respuesta al estrés son los glucocorticoides, liberados por las glándulas adrenales, y la noradrenalina, producto del sistema nervioso simpático. Ambos fueron claramente implicados por los investigadores de este estudio utilizando distintas aproximaciones experimentales. Tanto los glucocorticoides como la noradrenalina, actúan sobre los receptores β-adrenérgicos en el tejido adiposo, modulando la liberación de leptina al plasma.

Si aún no te has perdido en este lío de mediadores y señales, quizás aún puedas acabar desorientado si atendemos a la naturaleza de los mediadores de esta respuesta y a lo que les caracteriza, ser parte de la respuesta al estrés. El aislamiento social y otras condiciones de estrés crónico se han demostrado en diversos estudios epidemiológicos y prospectivos, así como en animales de experimentación, como un factor muy negativo en el desarrollo del cáncer. Y de nuevo, los glucocorticoides y la noradrenalina, como mediadores de esa respuesta de estrés derivada del sistema nervioso simpático, han sido señalados como responsables de los males derivados del estrés crónico y descontrolado.

La importancia de la actividad física y social para una buena salud

¿Cómo podemos reconciliar esta aparente paradoja de dos resultados diametralmente opuestos llevados a cabo por la estimulación de un mismo sistema a través de los mismos mediadores químicos? Este es uno de esos múltiples ejemplos de complejidad de los sistemas biológicos en los que el contexto en el que se desarrollan las señales celulares y sistémicas terminan por integrar las señales para producir resultados aparentemente dispares. Con una explicación simplista, podríamos decir que una señalización de estrés prepara, mediante el sistema nervioso simpático, para un gasto energético necesario para poder llevar a cabo las tareas que demanden las situaciones que se nos presentan. La clave estaría en que las situaciones de estrés crónico no resultan en una preparación para la resolución de nuevas situaciones. A nivel celular, esto podría traducirse en distintos contextos moleculares dentro de la célula que puedan resultar en la activación de distintos programas génicos partiendo de las mismas señales recibidas por la célula.

El aislamiento social y la depresión son comunes en el envejecimiento

En cualquier caso, del cruce de diversos campos de conocimiento siempre surgen nuevas y provocativas ideas que hacen avanzar la ciencia. Este sin duda es un buen ejemplo, en el cual podemos ver cómo la unión de la neurociencia y la oncología puede aportar nuevas visiones a problemas tan devastadores como el cáncer, en el que existe una clara influencia de la depresión y el aislamiento social. No hay que olvidar que durante el envejecimiento, estos factores son sin duda de gran relevancia para una saludable senectud. Una investigación más profunda y detallada de la influencia de estos factores durante el envejecimiento podría arrojarnos luz sobre su implicación en las enfermedades asociadas al envejecimiento, de las cuales el cáncer es sólo una de ellas.

Artículo original:

Cao, L., Liu, X., Lin, E., Wang, C., Choi, E., Riban, V., Lin, B., & During, M. (2010). Environmental and Genetic Activation of a Brain-Adipocyte BDNF/Leptin Axis Causes Cancer Remission and Inhibition Cell, 142 (1), 52-64 DOI: 10.1016/j.cell.2010.05.029

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