Los telómeros y la senescencia celular


En una entrada anterior, veíamos cómo se llegó al descubrimiento de la estructura molecular de los telómeros, fundamentalmente por Liz Blackburn cuando trabajaba en el laboratorio de John Gall.

Carol Greider

Ya en 1984, en el laboratorio que dirigía Elizabeth Blackburn en la Universidad de California en Berkeley, Carol Greider, entonces estudiante de doctorado recién llegada al laboratorio en Abril de ese año, acometió el excitante proyecto que le encargó Liz Blackburn de identificar y aislar la enzima responsable de añadir esas repeticiones en los extremos de los cromosomas. El día de Navidad de ese mismo año Carol Greider obtuvo los primeros resultados positivos en la identificación y aislamiento de esta actividad. En Diciembre del año siguiente, 1985, aparecía publicado en la revista Cell la descripción de esta enzima, que denominaron transferasa terminal del telómero, y que inmediatamente pasó a ser conocida como telomerasa. Esta enzima es una polimerasa particular, puesto que posee un componente proteico, en donde reside la actividad polimerasa, y un componente de ARN que sirve de molde a la enzima para sintetizar esas repeticiones características del telómero. La telomerasa es la enzima responable de la integridad del telómero de organismos simples como Tetrahymena y la levadura, ya permite su división celular continua sin pérdida de secuencias teloméricas. En las células de la línea germinal, que como vimos anteriormente pueden ser consideradas células inmortales, también existe actividad telomerasa detectable que garantiza la integridad de los telómeros en los cromosomas inmortales que viajarán de generación en generación a lo largo de la evolución. Sin embargo, las células somáticas que se derivan de las germinales carecen de actividad detectable telomerasa lo que supone que sus telómeros deberían estar expuestos a los efectos del problema de la replicación terminal. De hecho así es, y cuando se compara la longitud telomérica de células de la línea germinal y de células somáticas de un mismo individuo, estas últimas presentan telómeros más cortos debido a la incapacidad para reponer las secuencias que se van perdiendo de división en división celular.

Calvin Harley

En 1990, una vez que Carol Greider había conseguido una posición independiente en los laboratorios de Cold Spring Harbor en Nueva York, comenzó a colaborar con Calvin Harley de la Universidad McMaster en Ontario, Canada. Harley tenía un gran interés en definir cómo se producía el control del número de divisiones celulares y en identificar el reloj biológico que marca a la célula el momento de cesar en su capacidad de proliferación. La unión del conocimiento de Calvin Harley y la experiencia en el campo de los telómeros de Carol Greider fructificó en la descripción del acortamiento telomérico debido a las sucesivas rondas de división celular, conectando así la senescencia celular descrita por Hayflick con los telómeros como mecanismo molecular capaz de detectar el número de divisiones celulares. Más aún, cuando se examinaron los telómeros de células de la piel de donantes jóvenes y viejos, se observó una perfecta correlación entre la longitud de los mismos y la edad del individuo de procedencia, estableciendo el acortamiento telomérico como un fenómeno natural asociado al envejecimiento más allá de la observación hecha en células en cultivo. Tras esta productiva colaboración con Carol Greider, Calvin Harley decidió dejar el mundo académico de la ciencia y pasarse al lado comercial y por ello, en 1993, entró a formar parte de la recién creada compañía de biotecnología Geron de Menlo Park en California (de donde se ha retirado como CEO en Septiembre del año 2009), cuyo principal interés está centrado en desarrollar estrategias de prolongación de la vida fundamentalmente basadas en manipular la actividad telomerasa y mantener nuestros telómeros largos. Este acercamiento al mundo de la ciencia empresarial de Harley terminó por distanciar a ambos, debido a la incomodidad que sentía Carol Greider estando en el foco de la atención pública, foco atraído la mayoría de las veces por pronunciamientos un tanto exagerados de su compañero para reforzar la posición en el mercado de su compañía.

Recurriendo de nuevo al símil de los cordones de los zapatos, las sucesivas divisiones celulares, debido al problema de la replicación terminal de Olovnikov ya enunciado antes, van erosionando los telómeros durante el envejecimiento del mismo modo que el uso va desgastando la protección de plástico que rodea el final de cada cordón. Llegado un punto en el que se pierde esa capacidad protectora, los cordones quedan expuestos y se deshilachan.

One thought on “Los telómeros y la senescencia celular

  1. Saludos. Me dejaste un comentario en el blog que rechacé por error en lugar de publicar pues lo hice desde un iPhone. Te agradezco el mismo y si puedes enviarlo otra vez sería bueno para que quede el enlace hacia tu blog, que me parece excelente.

    El comentario fue: Excelente entrada! Perfecta explicación. Muchas gracias!

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