Ratopín en A Vivir de la Ser


nakedmolerat-dibujoHoy domingo 28 de julio he tenido el placer de participar en una agradable conversación con Lourdes Lancho, del programa “A Vivir Que Son Dos Días” de La Ser, y con Nuño Dominguez de la web de ciencia Materia. El tema de nuestra conversación ha sido el ratopín rasurado, o rata-topo desnuda, un curioso animalito que ya ha sido objeto de nuestros comentarios en este mismo blog con anterioridad (por ejemplo aquí y aquí).

Mi participación en el programa se ha producido como parte de una colaboración entre el programa de La Ser y la web Materia, una conexión de la que congratularse porque permite llevar a un medio generalista de gran proyección como la radio, la ciencia; además de la mejor mano posible, la gente de Materia liderados por Patricia Fernández de Lis. Habrá que seguir atentos a esta colaboración.

Si se perdieron la conversación o quieren rememorarla, pueden escucharla aquí:

http://www.cadenaser.com/sociedad/audios/conoce-ratopin/csrcsrpor/20130728csrcsrsoc_3/Aes/

 

Las Claves del Envejecimiento


Todos los que alguna vez hayan tenido algo que ver con el estudio de la biología molecular y celular del cáncer se habrán topado más tarde o más temprano (y normalmente de manera repetitiva) con la conocida revisión “The Hallmarks of Cancer”, de Bob Weinberg y Doug Hanahan, lo que podríamos traducir como “Las Claves del Cáncer”, aparecida originalmente en la (muy) prestigiosa revista Cell en enero del año 2000 y que se ha convertido en un clásico contemporáneo de la literatura científica. Dicha revisión ha sido citada miles de veces y figura en toda presentación que pretenda explicar el conocimiento actual de la biología molecular y celular del cáncer. El éxito de esta revisión se basa en desentrañar cuáles son las características fundamentales que definen a la célula tumoral, puesto que se entiende que el cáncer es una enfermedad de células dañadas cuya biología alterada confiere características propias que la definen y que están detrás del estado patogénico establecido por el tumor.

Más recientemente, en un intento de actualizar el conocimiento derivado de una década de intensa investigación, los mismos autores realizaron una nueva versión de su artículo, al que añadieron en el título “The Next Generation” (“La Siguiente Generación”). Además de incorporar el nuevo conocimiento y redefinir algunos aspectos, una adición muy interesante consistió en revisar y proponer posibles estrategias terapéuticas derivadas del conocimiento básico que tenemos de la célula tumoral, una aproximación que está en la base del esfuerzo en I+D tal y como se entiende hoy en día.

Siguiendo esa exitosa estela que emergió de esta revisión surge ahora un “The Hallmarks of Aging” (“Las Claves del Envejecimiento”), también en Cell y con prestigiosos autores, como Carlos López-Otín (del IUOPA de Oviedo), María Blasco y Manuel Serrano (del CNIO de Madrid), además de Linda Partridge (del IHA de Londres y el Max Planck de Biología del Envejecimiento de Colonia, Alemania) y Guido Kroemer (del INSERM de Francia).

La revisión parte de la enumeración de nueve características fundamentales que definen, al entender de los autores, el envejecimiento celular. Estas serían: la inestabilidad genómica, el acortamiento telomérico, las alteraciones epigenéticas, la pérdida de la proteostasis, la desregulación de los sistemas de detección de nutrientes, la disfunción mitocondrial, la senescencia celular, el agotamiento de las células madre y la alteración de la comunicación intercelular.

De manera similar a esa segunda parte de la revisión de las claves del cáncer en la que los autores proponían posibles estrategias terapéuticas basadas en cada una de esas características que definen a la célula tumoral, los autores de “The Hallmarks of Aging” terminan exponiendo intervenciones para las cuales existe alguna prueba de concepto en laboratorio de su posible utilidad, al menos en ratones, alargando lo que se denomina healthspan, que vendría a equivaler al periodo de vida saludable, que a fin de cuentas es a lo que aspira la investigación sobre las bases moleculares del envejecimiento, a disminuir el impacto de las enfermedades asociadas al envejecimiento.

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Mala farma, por Ben Goldacre


mala-farma_9788449328435Ben Goldacre se ha erigido en los últimos años como una de las voces más respetables y autorizadas (además de rápida, prueba a ver si no alguno de sus vídeos en youtube) en su crítica de las malas prácticas que rodean el mundo de la ciencia en general, y el de la medicina en particular.

En su anterior libro, Mala ciencia, ya reseñado en este mismo blog, alabamos el estilo siempre puntilloso, exigente y al mismo tiempo no exento de ironía del que hacía gala Goldacre al criticar con igual dureza a charlatanes, periodistas, políticos, científicos y todos aquellos que intervienen en la cadena de errores que llevan a tomar decisiones erróneas y desinformadas. Partiendo de tan memorable precedente este segundo esfuerzo literario de Goldacre se antojaba un apetitoso manjar que llevarse a la boca. Sin embargo, el bocado se ha tornado amargo según avanzaba en la lectura y profundizaba en los repetitivos argumentos exhibidos a lo largo del libro para criticar el estado en el que se encuentra la industria farmacéutica y su relación con médicos y pacientes. Para colmo de males, de su característico humor, ni rastro.

Comentaba al comienzo que Goldacre se caracteriza por un estilo puntilloso y estricto, además de una endiablada rapidez en su exposición de las críticas a todos aquellos que demuestran malas prácticas entorno al mundo de la ciencia. Y sin embargo, en este libro Goldacre se pasa de frenada y cae en algunos de los defectos que tanto critica. Todo lo que en su anterior obra era objetividad y rigurosidad se vuelve fingida solidez, una poco creíble pose de constante e inmensa indignación, y no pocas dosis de hipérbole y drama.

pharmabigCon todo, hay que decir que la lectura de Mala farma es recomendable y su autor acierta a plantear algunos de los graves problemas que aquejan al negocio farmacéutico como seguimos entendiéndolo hoy en día, pese a los enormes esfuerzos que como bien relata Goldacre hace la propia industria por hacernos creer que pertenecen al pasado. Cada capítulo, además, concluye con una recopilación de propuestas que lanza el autor para intentar enmendar los problemas enumerados en esa sección. Son la repetición innecesaria de argumentos, el estirar las evidencias hasta generalizarlas como prácticas comunes y la constante pose de pretendida sorpresa y enfado lo que entorpecen el discurso de Goldacre y crean una sensación negativa del relato. Al mismo tiempo, estos excesos se complementan con carencias importantes, como pueden ser la falta de una mayor profundidad en la descripción de cómo se obtienen los nuevos fármacos y cuáles son las estrategias de I+D de las farmacéuticas, asunto en el que no escasean tampoco los motivos de alarma y preocupación, pero sobre los que Goldacre pasa de puntillas.

El libro comienza con el que es en la actualidad el caballo de batalla de Goldacre, esfuerzo al que dedica gran parte de su tiempo y lucha, la reivindicación de que todos los datos derivados de la experimentación clínica deben ser hechos públicos. Sin duda, es este un aspecto a mejorar en la práctica clínica de gran importancia como el autor se afana (hasta casi ponernos en contra de algo tan lógico) en argumentar no sólo en este capítulo inicial, si no a lo largo de todo el libro.

Le sigue un raquítico capítulo que pretende dar cuenta de dónde salen los nuevos medicamentos. Escaso, falto de información, incluso erróneo, como cuando alega que las plantas sean fuente principal de obtención de fármacos porque, a fin de cuentas, “compartimos con ellas gran parte de la estructura molecular” (!?).

A continuación el libro aborda la inquietante labor reguladora de los organismos que deberían velar por la integridad y pulcritud de las actividades de las farmacéuticas, unos organismos reguladores que en muchas ocasiones están permeados por la propia industria que deberían regular, y con una obsesión desmesurada por el secretismo.

De ahí se pasa a un capítulo en el que se critican los ensayos clínicos, un instrumento sin duda mejorable, por supuesto sujeto a abusos por la industria, de los cuales (una vez más) se nos recuerda lo importante que es disponer de todos los datos, pero acerca de los cuales no existe un elogio igualmente merecido y sobre el que se vierten en ocasiones acusaciones simplistas, como aquella de que se ensayan los candidatos a nuevos medicamentos en las primeras fases del desarrollo de fármacos en pacientes ideales. Una acusación tan particular como criticar que los ensayos con animales de laboratorio se realicen con cepas genéticamente puras en condiciones alejadas de la naturaleza.

El penúltimo capítulo es una defensa encomiable de la ampliación del sistema de ensayo del verdadero efecto de los fármacos a nuestra disposición dentro del mismo sistema de salud, implicando a los propios médicos de cabecera y a sus pacientes, con el objetivo de obtener datos fidedignos y reales de los medicamentos que manejamos de una manera eficaz y sencilla.

Ben GoldacreRemata el libro destapando las tácticas de marketing más o menos evidentes que las farmacéuticas emplean para “colocar” sus productos en buena posición en el libro de recetas de los médicos. Se relatan aquí tácticas abiertamente ilegales, algunas relativamente deshonestas, pero también en ocasiones se exagera en cierta medida. No todos los ámbitos de la vida pueden ser tan puros y alejados de la realidad económica y algunas actividades de apoyo de las compañías farmacéuticas a grupos de pacientes, al fomento de la investigación, a la formación y divulgación de descubrimientos médicos, etc, se benefician del soporte económico que la industria otorga y sin el cual se perjudicaría la medicina.

Para terminar y ofrecer una visión del tono general del libro que me parece criticable, citaré a continuación la descripción que Goldacre hace de algo tan complejo y en muchas ocasiones tan exitoso (aunque le pese al escritor) como es el descubrimiento de nuevos fármacos:

Es un camino nebuloso que suele resultar enigmático para médicos y pacientes, con trampas ocultas a cada paso, extraños incentivos y espeluznantes historias de abuso. De ahí salen los nuevos medicamentos.”

¿Conspiranoico? ¿Llamativo? ¿Exagerado? ¿Dónde queda la buena investigación, el esfuerzo de grandes científicos, el avance de la ciencia? No neguemos los errores, arrojemos luz sobre las malas prácticas, exijamos mejores ensayos, todos los datos, claridad en los conflictos de intereses, buena regulación; pero no caigamos en el exceso y la estridencia, porque corremos el riesgo de perjudicar una actividad tan importante y necesaria, partiendo de un loable deseo de mejora.

Mala farma. Cómo las empresas farmacéuticas engañan a los médicos y perjudican a los pacientes”. Por Ben Goldacre (Paidós Contextos). 384 páginas. ISBN: 978-84-493-2843-5. Traductor: Francisco Martín Arribas.

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Ranas, ovejas y células en el camino al Nobel


Cuando la semana pasada el comité Nobel anunció el galardón de este año en la categoría de Medicina o Fisiología, comenzaron las carreras por informarse de la contribución científica de los investigadores premiados y por difundir sus hallazgos. Para otros, comenzó también la típica disquisición inevitable que se sucede cada año acerca de los nombres olvidados por la academia sueca. Muchos echaron en falta este año a un popular científico, el inglés Sir Ian Wilmut, “padre” de la oveja Dolly, la oveja más famosa del mundo.

Gurdon (de joven) con sus ranas

Recordemos que el Nobel de este año lo comparten John B Gurdon y Shinya Yamanaka por “su descubrimiento de que las células maduras pueden ser reprogramadas para convertirse en pluripotentes” en palabras de los académicos. Esta idea de que las células maduras pueden ser reprogramadas hasta convertirse en pluripotentes es uno de los descubrimientos científicos más prometedores de las últimas décadas en medicina. Conceptualmente parte de los originales experimentos de John Gurdon allá por la década de los 60 del siglo pasado. En aquel momento no se tenía claro cómo partiendo de un única célula, el óvulo fecundado, se conseguía llegar a obtener toda la diversidad que muestra un organismo adulto, compuesto por más de 200 tipos celulares distintos, cada uno capaz de realizar una tarea específica muy especializada; pero únicamente esa tarea. Gurdon transplantó el núcleo de una célula de intestino de rana a un huevo no fecundado (y al cual se le había desprovisto previamente de su propio núcleo). El resultado fue un huevo que se desarrolló en renacuajo. Esto quería decir que todas las células adultas poseen en su núcleo la información genética completa para ser cualquier cosa, pero que durante el desarrollo, cada célula se especializa en una labor particular. Sin embargo, este proceso es reversible y si ponemos ese núcleo de célula adulta especializada en el contexto adecuado (el de una célula indiferenciada) las instrucciones que llevaron a esa célula a convertirse en una máquina final con una función precisa se borran y la célula recupera todo su potencial original.

Durante años, este descubrimiento no tuvo continuidad con ejemplos en otras especies animales. Hasta 3 décadas después, cuando la revista Nature publicó la descripción de la creación de la oveja Dolly, el primer mamífero clonado. Este anuncio revolucionó sin duda este área científica. Conceptualmente no había nada nuevo, pero el hecho de que aquello que Gurdon había conseguido con ranas se pudiese también realizar con mamíferos era un empujón muy importante a las investigaciones que buscaban poder obtener células embrionarias humanas que pudiesen ser usadas en terapia celular. La oveja Dolly era la prueba de que la reprogramación de las células adultas hasta un estado primitivo de pluripotencialidad era también posible en mamíferos y, por qué no, también en humanos.

Campbell (a la izquierda) y Wilmut (a la derecha), cuando formaban parte del mismo rebaño

Pero la historia de la creación de la oveja Dolly está además rodeada de polémica y conductas cuestionadas por muchos. El artículo científico publicado en la revista Nature en 1997 que dio a conocer el nacimiento de Dolly se acreditó a nombre de Ian Wilmut del Roslin Institute como principal contribuyente, como coordinador del equipo de investigación y director del proyecto que había culminado con semejante espectacular resultado. Wilmut fue aclamado, su nombre y su foto acompañado de la oveja recorrieron todos los periódicos y televisiones del mundo, y hasta recibió el título de “Sir” de manos de la Reina de Inglaterra. Pero al poco tiempo de la publicación, Keith Campbell, colaborador de Wilmut, denunció que en realidad él había sido el que había contribuido de manera principal en la obtención de Dolly y que fueron sus ideas las que permitieron tener éxito en el propósito de clonar una oveja. La cosa no quedó ahí, Wilmut se vio implicado en un asunto judicial debido a las denuncias que un antiguo empleado del Roslin Institute de origen hindú puso contra él, porque había sido despedido, según su versión, injustamente y tras ser acosado e insultado de manera racista por Wilmut. Durante el juicio, la pregunta de si se consideraba autor de la clonación de Dolly surgió y Wilmut contestó que no. Cuando se le interrogó por el papel de Campbell en el proceso de obtención de Dolly, Wilmut adjudicó a su colaborador una contribución del 66% (curiosa forma de tasar la contribución científica). Admitió que la autoría principal de ese artículo había recaído en él por un acuerdo previo a la publicación entre Campbell y él. Estas declaraciones causaron mucho revuelo y apoyándose en ellas y junto con otras acusaciones, algunos antiguos compañeros del Roslin Institute pidieron incluso que se le retirase el título de “Sir.

Puestas así las cosas, no es de extrañar que muchos rehúsen mencionar el nombre de Wilmut, incluso cuando hacen referencia a la creación de Dolly como hito en la carrera que llevó a galardonar a Gurdon y Yamanaka, como hizo recientemente la revista Nature al reseñar el premio. Tampoco es de extrañar que el comité Nobel, como ya hicieron otros comités, jurados y sociedades al considerar los nombres de aquellos científicos dignos de galardón por su contribución al desarrollo de este área, pasaran de puntillas por el nombre de Ian Wilmut. Y por encima del de Campbell quien, casualidades de la vida, falleció cuatro días antes del anuncio del premio Nobel de este año.

Pero olvidemos quién estuvo en realidad detrás de la creación de la oveja (quizás no debería haber usado esa expresión, ejem). Todo este turbio asunto deja también traslucir las luchas por el reconocimiento, las disputas profesionales y las rencillas entre colaboradores que muchas veces discurren entre las poyatas de los laboratorios, especialmente cuando está en juego algo tan deslumbrante como la rutilante gloria de un premio Nobel. Hasta qué punto es justo emborronar un nombre con una reclamación posterior a un acuerdo, en qué grado se es autor principal cuando se ha dirigido un proyecto y asegurado financiación para el mismo, etc, son preguntas siempre delicadas y nada fáciles de resolver y que pueden derivar en que el reconocimiento a una contribución científica quede en el olvido.

Pero continuemos con la carrera puramente científica por conseguir rebobinar el estado de diferenciación celular que inició Gurdon con la inserción del núcleo de una célula adulta en un huevo de rana. Una pega es que el proceso de reversión de la especialización de la célula mediante el transplante de núcleo no es nada práctico, puesto que es un proceso muy costoso, complicado técnicamente y muy poco eficiente, que implica la generación de montones de embriones fallidos, algo no aceptable en la escala ética de muchas personas. Por tanto parece evidente que no es la vía a seguir. La única posibilidad técnica de realizar un proceso semejante de desdiferenciación es muy poco práctica y consiste en inducir la fusión de la célula adulta con una célula embrionaria. De ese modo, los factores presentes en la célula embrionaria son capaces de reprogramar el núcleo de la célula adulta.

Yamanaka (de joven) durante su postdoc en el Gladstone Institute de California

En ese contexto es en donde surge la idea de Yamanaka. Su visión fue que si existían factores en las células embrionarias capaces de devolver al estado de pluripotencia el genoma de una célula adulta, uno podría tratar de identificar exactamente qué factores son necesarios y con ellos inducir todo el proceso a voluntad. Yamanaka cogió papel y boli y fue apuntando una lista de genes conocidos como cruciales para la pluripotencialidad. La lista con 24 nombres de genes se la pasó a su estudiante de doctorado, Kazutoshi Takahashi, con el encargo de que introdujese cada uno de esos genes en fibroblastos de ratón, células diferenciadas como las de la piel. Ese primer intento fue un fracaso ya que cada uno de los genes por separado no fue capaz de revertir la especialización de las células adultas. Yamanaka encargó entonces a Takahashi que introdujese los 24 genes candidatos juntos de una sola vez en los fibroblastos. Esta vez, para su satisfacción, consiguieron obtener células con características de célula pluripotente, a las que denominaron células madre de pluripotencia inducida (iPS en inglés). A partir de ese instante fue una cuestión de eliminar genes uno a uno del grupo de 24 para dar con aquellos necesarios para el proceso, hasta dar con el cóctel mínimo capaz de hacer el truco de devolver al estado de pluripotencialidad embrionario las células adultas, los genes Sox2, Oct4, Klf4 y c-Myc (más tarde demostrado como prescindible). Más adelante la técnica se refinó y se hizo extensible a muy diversos tipos de células adultas y de varias especies.

La generación de células iPS humanas dio un impulso sin precedentes a la investigación en terapia celular. Reprogramar células adultas al estado de embrionarias hace innecesaria su obtención a partir de embriones, salvando dilemas éticos, y aporta una fuente de células propias derivadas del mismo organismo al que se pretenden transplantar, obviando los problemas de rechazo inmunológico, los mismos que se dan en el transplante de órganos. Tenemos por tanto ahora la posibilidad de extraer células de un paciente, modificarlas en el laboratorio para revertir su especialización hasta devolverlas al estado embrionario, y podemos reparar el defecto genético que puedan presentar (si se trata de una enfermedad genética) o simplemente diferenciarlas al tipo celular de interés, el que demande un paciente concreto. Así, una persona tendrá a su disposición un material procedente de su propio cuerpo capaz de formar cualquier tejido que demande en un momento dado.

Todo un sueño para el que aún queda un largo camino, cuyas puertas fueron abiertas con el esfuerzo de muchos investigadores, pero entre los cuales John Gurdon y Shinya Yamanaka brillaron con especial intensidad, como así lo ha reconocido la academia sueca premiándoles con el Nobel de Medicina o Fisiología del 2012.

John B Gurdon (izquierda) y Shinya Yamanaka (derecha), galardonados con el Premio Nobel de Medicina o Fisiología 2012

Nota 1: Este artículo fue publicado en una primera versión en la web naukas.com

Nota 2: Un sensacional artículo de Manuel Serrano, investigador del CNIO, y el posterior intercambio de emails con su autor inspiró esta entrada

- Publicaciones clave de John B Gurdon:

Gurdon, J.B., Elsdale, T.R., and Fischberg, M. (1958). Sexually mature individuals of Xenopus laevis from the transplantation of single somatic nuclei. Nature 182, 64-65.

Gurdon, J.B. (1962). The developmental capacity of nuclei taken from intestinal epithelium cells of feeding tadpoles. J. Embryol. Exp. Morph. 10, 622-640.

Gurdon, J.B., and Uehlinger, V. (1966). “Fertile” intestine nuclei. Nature 210, 1240-1241.

Gurdon, J.B., Laskey, R.A., and Reeves, O.R. (1975). The developmental capacity of nuclei transplanted from keratinized skin cells of adult frogs. J. Embryol. Exp. Morph. 34, 93-112.

Gurdon, J.B., and Byrne, J.A. (2003) The first half-century of nuclear transplantation. Proc. Natl. Acad. Sci. USA 100, 8048-8052.

Gurdon, J.B. (2006) From nuclear transfer to nuclear reprogramming: the reversal of cell differentiation. Ann. Rev. Cell Dev. Biol. 22, 1-22.

- Publicaciones clave de Shinya Yamanaka:

Takahashi, K., and Yamanaka, S. (2006). Induction of pluripotent stem cells from mouse embryonic and adult fibroblast cultures by defined factors. Cell 126, 663-676.

Okita, K., Ichisaka, T., and Yamanaka, S. (2007). Generation of germline-competent induced pluripotent stem cells. Nature 448, 313-317.

Takahashi, K., Tanabe, K., Ohnuki, M., Narita, M., Ichisaka, T., Tomoda, K., and Yamanaka, S. (2007). Induction of pluripotent stem cells from adult human fibroblasts by defined factors. Cell 131, 861-872.

Nakagawa, M., Koyanagi, M., Tanabe, K., Takahashi, K., Ichisaka, T., Aoi, T., Okita, K., Mochiduki, Y., Takizawa, N., and Yamanaka, S. (2008). Generation of induced pluripotent stem cells without Myc from mouse and human fibroblasts. Nat. Biotechnol. 26,101-106.

Aoi, T., Yae, K., Nakagawa, M., Ichisaka, T., Okita, K., Takahashi, K., Chiba, T., and Yamanaka, S. (2008). Generation of pluripotent stem cells from adult mouse liver and stomach cells. Science 321, 699-702.

Okita, K., Nakagawa, M., Hyenjong, H., Ichisaka, T., and Yamanaka, S. (2008). Generation of mouse induced pluripotent stem cells without viral vectors. Science 322, 949-953.

El trabajo y la trayectoria de Yamanaka explicados por él mismo en este artículo y los de Gurdon en este otro, publicados en Nature Medicine con motivo del premio Lasker que ambos recibieron en el 2009.

Amazings.es es ahora Naukas.com


Para los que ya conocíais amazings.es deciros que a partir del 28 de septiembre de este año pasará a denominarse Naukas.com con el mismo contenido de divulgación científica, promoción del pensamiento crítico y buen humor. Los que aún no lo conozcáis, ya estáis tardando. Si eres de los que usan twitter, su cuenta pasa a ser @Naukas_com

El objetivo es crecer y desarrollar nuevas aventuras dentro de este magnífico proyecto de divulgación, algo que estaba limitado por la denominación anterior, que chocaba por aspectos legales de marca y demás. Además de los habituales contenidos de enorme calidad y gran interés, el proyecto ha ido creciendo poco a poco, creando una verdadera comunidad de gente con intereses comunes y llevando a cabo iniciativas espectaculares de resultado muy positivo. Las promesas de lo que se avecina son ilusionantes, así que yo que tú estaría atento a Naukas.com

¡¡¡Amazings.es ha muerto, larga vida a Naukas.com!!!

Categorías:Actualidad

Amazings Bilbao 2012


Se acaba de publicar el programa del mayor (y mejor) evento de divulgación de ciencia de España (y parte del resto del universo), el Amazings Bilbao 2012, que tendrá lugar los próximos 28 y 29 de Septiembre (viernes y sábado) en el paraninfo de la UPV/EHU de Bilbao. Más de 30 charlas entretenidas e interesantes a cargo de los mejores divulgadores, mesas redondas, exposiciones, y hasta alguna excursión. Todo organizado por las mentes virtuosas de los amigos de amazings.es.

Los que asistieron a la primera edición pueden dar fe de ello, mucha información y mucha diversión. Juntar a tanto friki en un “marco incomparable” estimula las neuronas y seguro que será una gozada. Un servidor tuvo la desgracia de no poder asistir el año pasado y se quedó con la frustración de tener que ver las charlas con posterioridad, y de repasar los álbumes de fotos y las múltiples anécdotas de los que asistieron. Por eso, este año, a la primera opción que tuve, me apunté voluntario a asistir y contribuir con una charla. Así que si os animáis, nos vemos a finales de Septiembre por Bilbao.

Por cierto, es gratis!

Dos años de Fuente de la Eterna Juventud


Parece que fue ayer y sin embargo, fue antesdeayer. Cuando de manera dubitativa pero ilusionada me lancé al apasionante y absorbente mundo de los blogs. Han pasado ya dos años y el blog ha crecido, pese a un cuidado y atención que rozan la negligencia por mi parte. Si hubiese un organismo destinado a velar por la seguridad y el buen cuidado de los blogs ya me habrían quitado la patria potestad de este.

Es especialmente doloroso comprobar que algo que muchas veces uno hace casi mirando a su ombligo, es seguido y apreciado por desconocidos que se preocupan más que tú mismo por la marcha del mismo. Escriben comentarios elogiosos y llenos de ánimos y de interés, y eso hace que uno no decaiga (o al menos que lo intente) y procure mantener ahí en un rincón de su mente un huequecito en el que el blog tenga su sitio. A los que seguís el blog, prometeros que no está abandonado pese a que existan periodos más o menos dilatados entre post y post. Creo que todos entenderéis que existen diversas circunstancias personales y profesionales que están por encima de este proyecto, por muy interesante y satisfactorio que me resulte. Disculpas a los que no contesto con la rapidez que debiera. Y disculpas también a los que contesto con poca paciencia, aunque hay casos que realmente merecen malas contestaciones. A esos ni siquiera los habréis leído porque directamente no acepto sus comentarios. Estoy hablando de conspiranoicos, magufos, e incluso de los que intentan vender estafas aprovechando este blog.

No quiero dejar de mencionar y de agradecer el apoyo de muchos maestros de la comunidad divulgadora de ciencia y pensamiento crítico en internet, entre otros (aunque no limitado a) Chema Mateos de “Las Penas del Agente Smith”, Javier Armentia de “Por la boca muere el pez”, Lucas Sánchez y su “Sonicando”, JM Mulet con “Los productos naturales: Vaya timo”, Esther Samper y su “Doctora Shora”, Juan Ignacio Pérez Iglesias y “Ciencia y Humanismo” (entre sus muchos e interesantes blogs), etc, etc, etc (perdón a todos los no nombrados).

Muchas gracias también a los que he tenido la ocasión de saludar y conocer en vivo y en directo. Es un placer aún mayor encontrarse con gente de carne y hueso que te conoce por tu blog o al contrario, tener la ocasión de conocer gente que se interesa por tu blog después de haberte conocido en vivo.

En fin, muchas gracias a todos los que seguís y apoyáis este blog y deciros que solo puedo prometer que espero encontrar más tiempo para dedicárselo al blog y poder así compartir con vosotros nuevos descubrimientos científicos en este apasionante mundo de la investigación biomédica del envejecimiento.

Muchas gracias por leer Fuente de la Eterna Juventud.

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