Grasa parda contra la obesidad


La obesidad, una patología de nuestro tiempo

La mayoría de la grasa de nuestro organismo es blanquecina o amarillenta y se acumula en el abdomen y subcutáneamente (habitualmente más de lo que desearíamos). La función de estos acúmulos de grasa es la de servir de almacén de energía en forma de ácidos grasos para poder tirar de ellos en épocas de escasez. Aunque estas épocas de escasez en nuestro mundo occidental desarrollado nunca aparecen y el exceso de calorías ingeridas, unido a la falta de actividad física, conllevan el desarrollo de una de las enfermedades de nuestro tiempo, la obesidad. Una característica habitual durante el envejecimiento es el incremento de peso y la obesidad, más allá de la originada por causas patológicas, es un fenómeno claramente asociado con la edad.

Además de este tipo de grasa almacenada en el denominado tejido adiposo blanco (o WAT) existe otro tipo de grasa especializada, denominada grasa parda o tejido adiposo marrón (BAT). Su existencia en pequeños roedores de laboratorio (como el ratón o la rata) era bien conocida por los científicos, pero la investigación en este curioso tejido resultaba poco menos que un exotismo para la mayoría de la comunidad científica, puesto que se pensaba que no existía en humanos.

Imagen de inmunohistoquímica del BAT

En ratones y ratas, el BAT es un tejido altamente vascularizado, repleto de células rellenas de gotas de lípidos y con un gran número de mitocondrias, las factorías de energía de la célula. La característica funcional del BAT es ser capaz de quemar grasas de manera desacoplada de la producción de ATP, la moneda energética de la célula, lo que le permite al organismo generar calor de manera instantánea. Esta función reside en una proteína exclusiva de este tejido, la UCP-1. Por tanto, podríamos decir que la grasa parda es un tejido termogénico especializado. Se piensa que su papel fundamental es producir de manera rápida y eficiente calor en respuesta a las bajas temperaturas. Curiosamente, el BAT va desapareciendo paulatinamente con la edad y, en los animales en edad avanzada, prácticamente es residual.

Sin embargo, la grasa parda ha saltado en los últimos años al estrellato y es el objetivo de todos los focos de los investigadores del metabolismo, debido a su identificación también en humanos. Que existían depósitos discretos de grasa parda en recién nacidos se sabía, pero que esta grasa parda perdurase en adultos se cuestionaba ampliamente y la confirmación de su existencia ha sido toda una sorpresa obtenida en muy recientes años.

CT (arriba), FDG-PET tras frío (medio), FDG-PET a temperatura ambiente (abajo)

Podríamos decir que la grasa parda es uno de los más recientes órganos humanos descritos (si no el más reciente), puesto que sólo en el siglo XX fue reconocido como un tejido histogenéticamente maduro y diferenciado del resto, presente en embriones y recién nacidos, y que, en contra de la idea generalizada de que no perduraba en adultos, parecía encontrarse también cuando se analizaban biopsias o se examinaban cadáveres. Pero no fue hasta mediados de los años 90 del siglo pasado, con el desarrollo de la tomografía de emisión de positrones (PET) que utiliza un trazador de glucosa, el FDG, en combinación con la tomografía computerizada (CT), que la tecnología de imagen molecular permitió un análisis detallado del BAT. Esta tecnología permite combinar la imagen “de nuestro interior” obtenida por CT con datos de consumo de glucosa gracias al uso de FDG. Áreas positivas para FDG y densas al CT son indicativas de la presencia de masas tumorales con alta proliferación y, por tanto, alto consumo de glucosa.

Distribución de BAT en adultos y bebés

Los médicos que realizaban este tipo de diagnóstico por imagen en potenciales pacientes de cáncer, pronto se dieron cuenta de que muchos de ellos producían imágenes positivas en zonas descritas previamente como las áreas en donde se localiza el BAT. Estas áreas están alrededor del cuello, a lo largo de los músculos trapecios, y en la parte superior del pecho, a lo largo aproximadamente del esternón. Además, estas imágenes positivas eran más frecuentes en pacientes residentes en países nórdicos y, para los mismos pacientes sometidos de manera repetida a este análisis de FDG-PET/CT, las imágenes eran más positivas en invierno que en verano. Sin duda chocante, más aún si pensamos que en nuestras sociedades la exposición al frío se reduce al mínimo con prendas de abrigo adecuadas y potentes calefacciones. El año pasado finalmente, tres grupos distintos identificaron sin lugar a duda, estas señales positivas como procedentes de BAT activa en humanos.

Lo interesante es que en ratón se había descrito previamente que si eliminamos experimentalmente el BAT empleando trucos genéticos, los ratones se vuelven obesos. De manera contraria, si conseguimos forzar la expresión de UCP-1 (la proteína que activa la termogénesis en los adipocitos y que es exclusiva del BAT) en el tejido adiposo blanco, los animales se vuelven resistentes a la obesidad. Más aún, el uso de fármacos que incrementan la actividad del BAT impide la obesidad y los trastornos asociados, como la diabetes tipo 2.

Con esos antecedentes en animales de experimentación y su descripción en humanos, son muchas las promesas que parecen estar depositadas en la investigación en BAT. La descripción en humano indicaba que el BAT efectivamente disminuye sustancialmente con la edad, pero es más abundante en individuos con menor cantidad de grasa acumulada, y más aún en individuos de edad avanzada.

Sin palabras ...

La involución o atrofia del BAT con la edad, que anteriormente se pensaba que era completa al final de la infancia, se relacionaba con la necesidad de generar calor en bebés que poseen una relación entre superficie y volumen corporales que favorece la pérdida de temperatura. Sin embargo, sabiendo ahora que el BAT persiste más allá y que su desaparición es paulatina y asociada a la edad, esta hipótesis ha dejado de tener validez, y la posibilidad de que se trate de un proceso controlado endógenamente y causante de la obesidad durante el envejecimiento cobra fuerza. Esta nueva hipótesis implica la existencia de un cambio endocrino en la edad adulta que iniciaría la disminución en tamaño y reduciría la actividad del BAT.

Algunos científicos se aventuran a sugerir (entramos en terreno de especulación) que dicho cambio estaría producido por una disminución de hormonas sexuales al final de la edad adulta, que serían las responsables de mantener intacto el BAT. Existen por supuesto ciertas evidencias experimentales para plantear esta hipótesis, pero aún es muy pronto para tener algún tipo de certeza al respecto.

Además de la obesidad, existen algunas otras características asociadas al envejecimiento que podrían tener en mayor o menor medida su origen, o al menos estar influidas, por esta involución del BAT. Sin duda los próximos años nos deparan un buen número de trabajos en este sentido que guardan una gran promesa de aportar nuevos conocimientos de algunos aspectos del envejecimiento y, con ello, de posibles estrategias de intervención que nos permitan atenuar o incluso impedir sus efectos negativos para la salud.

FDG-PET/CT en ratón tras transplante de células modificadas para inducir BAT

Por el momento, ya hemos sido capaces incluso de inducir la generación de adipocitos de BAT a partir de otro tipo celular más común, los fibroblastos, mediante la introducción de dos genes, PRMD16 y C/EBPβ. El transplante en ratones de las células así modificadas demostró ser capaz de formar una estructura que recuerda en morfología y función al BAT. ¿Estaremos más cerca de crear nuestra propia grasa parda en el laboratorio para autotransplantes como tratamiento frente a la obesidad?

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  1. albert
    enero 19, 2011 en 5:00 pm | #1

    En mi modesta opinión, la respuesta a la obesidad pasa por la educación y la exigencia de colaborar a la industria alimentaria.

  2. lossleader
    marzo 6, 2012 en 11:43 pm | #2

    y me pregunto yo si la especialización en los ropajes del ser humano ha llevado a la disminución del BAT endógeno y el consiguiente aumento de peso/de las probabilidades de padecer obesidad..?

  3. marzo 7, 2012 en 7:31 pm | #3

    Real fuente de la juventud???

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